Semana Santa de Albacete / Imagineria / Escultores
Antonio Garrigos Giner
El escultor y diseñador Antonio Garrigós nació en Santomera un 16 de noviembre de 1886, y aunque ya desde pequeño demostró gran afición por el modelado, sus estudios se orientaron hacia algo más práctico como el comercio.
Pronto abrió un taller de artesanía en el que 16 obreros trabajaban tallando y preparando objetos, envases y estuches decorativos. El taller estuvo primero situado en Espinardo y más tarde, tras años de prosperidad, en los Pasos de Santiago, en Murcia.
El Café Oriental
Garrigós frecuentó el conocido como Grupo del Café Oriental, un café céntrico de Murcia en el que se daban cita en animadas tertulias distintos artistas como Clemente Cantos, Victorio Nicolás, Pedro Flores y Luís Garay.
Entre el grupo Garrigós era conocido como el Miceno, una adaptación de la palabra mecenas, ya que Garrigós, debido a la prosperidad de su negocio, solía contribuir generosamente a algunos de los proyectos artísticos del grupo.
Taller Bellos Oficios de Levante.
Cuando aún regentaba su negocio de estuches y envases, aproximadamente en 1923, realizó sus primeras terracotas, tras el evidente apoyo de otro gran escultor, Clemente Cantos. Pronto estos dos significados artistas murcianos abrirían en la Calle Corvera el taller Bellos Oficios de Levante.
Trabajarían Cantos y Garrigós juntos hasta 1929, y hasta aquel momento fueron varias sus producciones, tanto individuales como en estrecha colaboración ya que en algunas piezas Garrigós aportaba la policromía.
Durante sus años de escultor también llegó a ser concejal de Parques y Jardines, apostando vivamente por los diseños decimonónicos agrestes y pletóricos de vegetación en contra de los diseños geométricos.
En 1933 Garrigós expondría en Cartagena, ciudad para la que prepararía un Vía Crucis nunca realizado a causa del conflicto civil.
Acabada la guerra el escultor seguiría elaborando obras, tan intensas como su San Antonio y Niño de 1940 o una Virgen del Rosario. Para Cieza tallaría un Cristo crucificado, y hasta la década de los cincuenta varias figuras para belén que aportarían una nueva visión de esta tradición tan anclada en Murcia.
Estilos
Hasta el final de su vida artística Garrigós combinaría en su arte varias tendencias. El Vía Crucis adquirido por el “Muban” muestra claras reminiscencias románicas, mientras que otros relieves, como los dedicados a temas mitológicos, tienen un estilo algo italianizante.
De líneas más suaves y clásicas son su San Antonio de Padua y su Virgen del Rosario mientras que el Cristo de la Humillación constituye un hito en tratamiento de las figuras pasionarias, alejado de las líneas barrocas tan acostumbradas en la imaginería murciana.
El Cristo del Consuelo (conocido por el del Silencio) de Albacete, no fue un encargo hecho directamente al escultor, pues fue adquirido por un grupo de Albaceteños en 1951, en una exposición de este artista montada en el Casino Primitivo.
Tras más de cincuenta años de profesión moriría en Madrid a los ochenta años de edad en 1966
